Trauma y EMDR

Hay experiencias que, aunque hayan pasado hace tiempo, siguen dejando huella. A veces se manifiesta en forma de reacciones que no entiendes, de sensaciones que te desbordan sin motivo aparente, o de patrones en tus relaciones que se repiten aunque no quieras.  Eso tiene una explicación. El cuerpo y la mente guardan lo que no han podido procesar del todo, y a veces necesitan ayuda para terminarlo de integrar.  Para eso trabajamos con EMDR.

Qué es el EMDR

El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es un método terapéutico respaldado por la evidencia científica que ayuda al cerebro a procesar recuerdos que han quedado bloqueados, reduciendo el impacto emocional que siguen teniendo en el presente.  No se trata de revivir lo que pasó con todos sus detalles. El proceso es gradual y siempre adaptado a tu ritmo. Muchas personas que llevan años buscando un cambio notan resultados significativos con EMDR.

Áreas de trabajo

  • Trauma relacional y de infancia: Lo que aprendiste de pequeña/o sobre ti misma/o, sobre el amor, sobre lo que mereces, y que hoy sigue influyendo en cómo te relacionas.
  • Estrés postraumático (TEPT): Cuando un evento sigue interfiriendo en tu vida cotidiana mucho después de que haya ocurrido.
  • Duelo y pérdida: Cuando la ausencia de alguien sigue doliendo de una manera que no te deja seguir adelante.
  • Ansiedad y fobias con raíz traumática: Miedos que parecen irracionales pero que tienen una historia detrás. El EMDR trabaja en esa raíz.
  • Depresión vinculada a experiencias difíciles: Cuando el peso del pasado se hace presente en el día a día y ya no sabes cómo llevarlo.

Si crees que algo de lo que has vivido sigue afectándote más de lo que debería, podemos hablarlo. No hace falta saber si «cuenta» como trauma para pedir ayuda. Cualquier cosa que te pese merece atención.